sábado, 4 de noviembre de 2017

Cómo es una mamá emocionalmente fuerte

No hay “escuelas de mamás”: se pueden recibir muchos consejos y tips, pero llegado el momento, la forma de actuar y proceder resulta de muchos factores diferentes: la educación recibida, las propias experiencias como hija, el devenir de la vida, la relación de pareja establecida, la formación educativa, entre otros.

Por eso, cada mujer tiene características propias que la hacen única. Además, al convertirse en madres, pueden verificarse cambios en su personalidad y en su forma de ver y sentir el mundo.


La forma de ser del hijo también influencia: de uno a otro, la madre debe adaptarse para relacionarse con cada uno, de acuerdo a su personalidad.

Algunos aspectos de la personalidad materna pueden potenciarse y otros disminuyen, mientras que otros se transforman por completo.


¿Qué es la fortaleza emocional?

La palabra ”fuerte” se asocia con el poder y pudiera confundirse con autoridad.

Pero en realidad no es así: la fortaleza emocional no trata del poder de controlar a otros, habla del poder de controlar tus propias emociones en todas las situaciones y especialmente en las más adversas. Se relaciona íntimamente con la madurez emocional.

Sin embargo, es posible hablar de ciertas características que las mamás emocionalmente fuertes tienen en común, estos son algunos de ellos.


1. Cómo atienden las emociones de sus hijos, es un parámetro que define a las mamás emocionalmente fuertes. El nerviosismo y el estrés aquejan a muchas madres cuando atraviesan situaciones conflictivas, mientras que otras tienden a estancarse y experimentan dificultades para avanzar. En cambio, las mamás emocionalmente fuertes se relacionan con sus pequeños sin perder su centro. Generan una distancia con el afuera que les permite aislar su atención por un momento de aquello que puede alterar su humor focalizan su atención en las emociones de sus hijos. Este “estar presente” en lo emocional y en lo físico, contribuye a serenar a los pequeños, ya sea en situaciones graves o no. Estas mamás sienten y atienden las emociones de sus hijos, pero mantiene una línea que permite lo mejor para ambos.


2. Estas madres saben poner límites a sus niños. Esto no es solo regañar: una madre emocionalmente fuerte entiende que los límites se marcan desde el amor, no desde el rigor sin sentido. La mamá emocionalmente fuerte sabe que los gritos y las peleas no solo no resuelven las situaciones problemáticas, sino que las potencian y hacen que la relación entre en una espiral creciente de desencuentros y enfrentamientos. De esta manera evitan las situaciones embarazosas de berrinches y descontrol, especialmente en lugares públicos, porque ya está claro lo que se puede y lo que no se puede hacer. Aprenden a negociar y a hablar de las diferentes situaciones de una manera constructiva, llevando la relación por los carriles del diálogo.


3. Para una madre emocionalmente fuerte, la armonía del hogar es un aspecto clave de su vida. Por eso busca y propicia siempre un ambiente armonioso en la casa depende, evitando las peleas y conflictos sin razón: todo se soluciona en base al diálogo franco y sincero y los problemas se anticipan, para que nadie resulte afectado, evitando las situaciones de tensión y estrés e intentando no fomentarlas. Con su propio ejemplo, logra atmósferas tranquilas para que los pequeños crezcan adecuadamente, ofreciendo un ejemplo de cómo actuar y manejar los problemas.

4. La mamá emocionalmente fuerte se expresan de forma auténtica y sobre todo, muy clara, no es ambigua. A veces, muchas madres dicen «sí» cuando quieren decir «no» o viceversa: esto afecta su propio bienestar emocional, además del de sus hijos. Estos mensajes ambiguos y a veces cambiante, pueden generar confusión a ambos en el presente, pero sus consecuencias pueden extenderse hasta el futuro, afectando inclusive la relación en si. Comunicarnos de forma sincera y atendiendo a lo que realmente sentimos, nos conecta con nuestros deseos y es una forma útil de demostrar a nuestros hijos la importancia de ser leales a nosotros mismos.


5. El modo de actuar de estas madres se centra en la búsqueda de soluciones, no en estacionarse y ahogarse en los problemas. Al conversar con sus hijos, estimulan a encontrar soluciones a los problemas, en vez de enfatizar en las consecuencias de ellos. Esto no dignifica ignorar las pérdidas y lo que está mal, pero no se detienen en eso, sino que enseñan a los niños a recuperarse frente a los inconvenientes y planificar el después del momento.

6. Ante la existencia de una circunstancia que afecta a sus hijos, las madres con fortaleza emocional los acompañan y orientan, como forma de estimularlos a encontrar sus propias soluciones. Para ello, esperarán el momento adecuado, porque saben que en medio de una rabieta o un berrinche no es posible dialogar constructivamente.


7. Las madres emocionalmente fuertes no se quedan enganchadas en una situación específica, entienden que en la vida hay cambios permanentes, esto le permite atravesar los problemas de los niños sin ahogarse ni deprimirse. Han comprendido que el tiempo y la actitud adecuada permiten superar cualquier problema.

Si la mamá sabe que su fuerza y determinación no debe depender del comportamiento de sus hijos, será capaz de enfrentar adecuadamente las situaciones de conflicto que surgen diariamente.

La presencia constante y amorosa y los límites que se brindan desde el amor, a través de una comunicación franca son los pilares fundamentales que nos permitirán mantener el centro, ya que

nos permiten comprender las emociones de los hijos y guiarlos en su proceso de desarrollo e inserción en el mundo.



El amor y el compromiso se comunican con la claridad y no con la confusión, pero no temas equivocarte: más bien, evoluciona a través de tus errores, la vida es un proceso continuo de aprendizaje y perfeccionamiento. De hecho, las personas emocionalmente fuertes pueden haber pasado por muchos problemas, pero han salido victoriosas y perfeccionaron técnicas que, quizás sin saberlo, les permitió sumar elementos fundamentales para manejar los conflictos emocionales con mayor facilidad. A su vez, estos éxitos han añadido seguridad a sus actuaciones y aumentando su autoestima.

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